La oreja de Van Gogh en Girona

Posted: 20th marzo 2010 by Èric in Mis cosillas
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Seguimos con la crónica de conciertos de La Oreja De Van Gogh, y es que cuando me enteré de que venía a dar un concierto en Girona, no me lo pensé dos veces. Hay que comprar las entradas. En menos de dos dias ya las teníamos, no fuera caso que nos quedáramos sin ellas, y tocaba empezar a contar los días que faltaban para el concierto. Era el primer concierto como tal al que iba (digamos que el de Coti, Dover y la Oreja no cuenta como concierto al 100%, un poquito menos). Fué más o menos por estas fechas, ¡así que se merece una crónica como es debido!

Además, era ideal porqué justo ese mismo día acababan las clases, aunque a la mañana siguiente era el primer día de trabajo, pero no pasaba nada.

Unos días antes, en una cafetería, me da por abrir un diario, y en la segunda página veo un cartel gigante: Firma de discos de La Oreja de Van Gogh en un concesionario a la otra punta de Girona. Empieza el primer dilema: ¿Qué hacemos? ¿Vamos a hacer cola al auditorio, para poder coger un buen sitio, o vamos primero a la firma de discos? A la firma de discos, ya que podemos obtener un autógrafo y quien sabe si una foto con el grupo. Después ya nos daremos prisa a ir hacia el auditorio.

Y llega el día. Después de algunos problemas técnicos, y de comer unas patatas bravas sin apenas nada de bebida, nos plantamos con un taxi en la puerta del concesionario, y somos los primeros. Damos una vuelta, miramos algún coche, y a medida que va pasando el tiempo, se va llenando de gente. Cuando todo el mogollón empieza a hablar más fuerte, y se nota en el ambiente una emoción extrema, es una señal inequívoca de que el grupo ya ha llegado. Y si, allí están, pasan por nuestro lado, y les empiezan a hacer una entrevista, rogando mil y una veces al grupo de fans enloquecidos que hicieran silencio, pero no había forma.

Al cabo de un rato, nos llevan en grupitos a una sala donde están firmando los discos. Y mientras estamos haciendo cola, hay todo un surtido de bebidas y algo para picar en unas mesas, de donde bebimos de casi un trago una magnífica Fanta de Naranja casi de un trago, que almenos yo aún iba con calores de las patatas bravas.  Eso sí, un rato antes, nos hemos pasado por el Mercadona para coger algo de comer mientras esperamos en las colas o dentro del recinto.

Se va acercando el turno, y en lo que parece una eternidad ya estamos allí. Dos besos a Leire, saludamos a los demás, nos firman una foto que hemos llevado, y toca el momento foto. Le doy mi cámara a una mujer, que parece ser que es de Blanes porqué nos ha reconocido y hemos estado hablando con ella. Nos hacen la foto, y salimos de la sala. Cuando vamos bajando las escaleras, empezamos a mirar las fotos, y nos damos cuenta de que la foto con el grupo no está. Miramos y miramos, y no nos ha hecho la foto. Señora, primero se aprieta un poco el botón, para que el objetivo enfoque bien la imagen, ¡y luego se acaba de apretar para hacer la foto! Además, a veces sale un flash, que confirma aún más que se ha hecho la foto. Cuando sale la mujer con sus hijas super feliz, mirando la foto que se ha hecho ella y sus hijas, se lo decimos indignados. Pero ya no se le puede hacer nada… El grupo ha marchado hacia el recinto donde se realiza el concierto, que empezará en apenas dos horas, y nosotros hacemos lo mismo, llamando un taxi y hacia allí.

Cuando llegamos, hay bastante cola fuera, damos las entradas, y nos miran qué llevamos en las mochilas. ¿Qué vienes de estudiar? Me pregunta a mi, ya que llevo una pequeña bolsa con los apuntes y algún libro necesario para estos días de semana santa. La mochila se ha quedado en la taquilla, con los demás libros y cosas que estos días no voy a necesitar y que sería una tontería cargar todo el concierto. Cuando abren la mochila de mi amiga, le dicen que no se puede entrar ni comida ni bebida. Mierda. Almenos nos han hecho el favor de guardarnos la mochila por allí, ya que sino teníamos que tirar toda la comida y las botellas de agua.

Cuando entramos, vemos que la pista está vacía, ya que mucha gente se ha puesto por las gradas. Aprovechamos y cogemos buen lugar, en la tercera-cuarta fila, que podríamos decir. La jugada no está mal: hemos podido ver al grupo, nos han firmado una foto, y nos hemos hecho una foto, pero que nunca tendremos. Aún cuando falta una hora, la gente se empieza a poner de pié, y como no queremos morir aplastados, nos levantamos también. Cuando ya se apagan las luces, empieza lo que llamamos movimiento fan extremo. Y aún no hemos visto nada, porqué cuando empieza a sonar la música, ¡eso es una locura! Un concierto genial, en el que, sin darnos ni casi cuenta, nosotros también nos unimos a ese movimiento fan, pero no tan extremo como alguno de nuestro lado.

Una vez acabado el concierto, toca volver al mundo real. Paseo por las calles de Girona, hasta llegar a la escuela de hostelería, donde hemos quedado que nos vendrán a recoger para volver a casa.

  1. [...] quedaba una entrada pendiente desde hace tiempo… Y es que si La Oreja de Van Gogh vino a Girona, ¡no puedo dejar de hablar cuando vinieron aquí a [...]

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